Sueño imposible que no se hará realidad
No podrá ser. No hay otra opción que asumir las obligaciones. Es importante no ir más allá del objetivo original para no encontrarse sorpresas desagradables. Jugué mal. Fui un cobarde. Perdí la partida por no luchar y ahora pago las consecuencias. Me lo he buscado yo mismo. Seguiré soñando y escondiendo mis trapos sucios como un auténtico cobarde, un ser miserable y abominable, pero no soy el único que paga por sus errores. Se tiene por listo al tonto cuando calla. Por lo menos han aparecido nuevas oportunas. La puerta estaba cerrada desde hace mucho tiempo. Lucha para no ser derrotado cada día y no ser considerado como un cobarde. Nadie da los duros a cuatro pesetas y es esencial. El frustrado, el maestro sin oposición paga su inutilidad y frustración con los alumnos, cuando el penoso es él. El profesor de universidad que no está allí por méritos propios sino por razones familiares, falsea los exámenes y aparenta lo que no es, tratando de esconder su inept...