Ingeniero, tasador y el hijo además, repetidor
Era el peor profesor del Ribera de Castilla, el peor de todos, vago y tasador penoso, pero se compró un coche de la alta gama. Su hijo era el travieso del barrio por no decir el vándalo y cobarde del Sur de la ciudad, además de repetidor, aunque más tarde llegará a ser ingeniero mecánico. Su mujer tenía un tienducho de mala muerte y era una profesional lamentable, aunque inexplicablemente, el negocio se mantenía a flote (me recuerda a una autoescuela malísima de Tirso de Molina, antes en Gondomar; daban pena). Es una ciudad esperpéntica, llena de fachas que no cumplen la ley (algún Guardia Civil y algunos profesores de la Universidad) y divertida. Era engañador... Unas veinte personas decentes quedan, implicadas en el noble objetivo. Hasta pronto. Feliz verano. Será muy movido y divertido. Será muy productivo.