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Mundo de contrastes

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Tradición y modernidad se conjugan en un espacio relativamente pequeño porque cada etapa histórica deja su huella en esta ciudad que, lejos de la fama que tiene de tradicional y conservadora se ha convertido en un sitio tolerante donde todas las ideas y todo el mundo caben. Es lo que hay en un sitio de paso y que está cerca de casi todos los sitios. Lo que se puede encontrar uno en un paseo nunca se puede prever. Claro que no. Nadie ni nada está de más en esta ciudad del Pisuerga y del Esgueva, de la playa fluvial y con más historia que cualquier otra en España o casi, de Colón, de Cervantes, de Quevedo y del Campo Grande y tantos otros parques urbanos, del cerro de las Contiendas y otras numerosas rutas de senderismo.

Callejuelas cercanas a Paraíso

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Ante todo son calles de bares y diversión aunque no tanto como en un pasado no excesivamente lejano. En los noventa la multitud llenaba todas estas calles, por las que casi era imposible pasar un jueves, viernes o sábado por la noche y cada bar tenía otro al lado, igual o más apetecible que el anterior. Chupitos, cervezas y licores lo llenaban todo y los cachis cumplían su cometido pero nunca se debe abusar de lo que es bueno porque deja de serlo. El presente tampoco es precisamente desagradable sino todo lo contrario y es que hay quien prefiere la tranquilidad porque los años de estudiante pasan y ya no vuelven más o sí... Todo tiene su fin y las cosas se transforman.

Museo callejero

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Somos muchos los entusiastas de la civilización egipcia y eso está bien. La ley de la frontalidad ha sido representada muchas veces a lo largo de los siglos y por desgracia, los europeos nos hemos llevado muchas obras de arte del país del "Iteru" o Gran Río Nilo a nuestros museos de Londres, Berlín y otras ciudades de Europa. La verdad es que no gusta a nadie encontrar graffitis u horrorosas pintadas cerca de monumentos o incluso de viviendas pero otra cosa son obras de arte buen planeadas y ejecutadas por expertos como las de Juan de Mambrilla o hasta la de Duque de Lerma. Por otra parte, la observación de los escaparates siempre depara alguna que otra cosa curiosa al paseante y hay que detenerse si hace falta. Es el primer paso antes de entrar y comprar, que para muchos es un gran placer. Siempre quedará el magnífico Pasaje de Gutiérrez, cercano a Fray Luis de León y a la plaza de El Salvador.

Máxima diversión

Con el paso a una nueva fase las terrazas se llenan de gente como es obligado en estas fechas y así aprovechar los buenos meses para esto que nos ofrece el calendario en una ciudad con un clima mediterráneo de rasgos continentales. Los meses en casa acaban cansando a todo el mundo y el carácter orientado hacia la socialización de los españoles se acaba imponiendo una y otra vez. Queda mucho para las fiestas patronales porque todavía no ha llegado el verano y seguramente sean diferentes pero no por eso peores. Sabemos sacar partido a las situaciones difíciles y por eso está ciudad es sensacional como toda la región y toda España.

Primavera en la ciudad del Pisuerga

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Todo nos indica que el verano va a llegar antes de lo que nos imaginamos pero todavía queda un tiempo razonable para disfrutar de esta breve y agradable estación, ideal par el paseo y conocer rincones menos transitados de la ciudad. No hay que perder las oportunidades que se presentan y no se vuelven a repetir hasta el próximo año o a saber cuándo. Es lo que hay. Leer los carteles de metal frente a los sitios históricos y turísticos de esta maravillosa ciudad es algo muy pero que muy recomendable para que así cada uno o se haga su propia ruta y es que hay tantas: Valladolid burgués, Felipe II, Felipe IV, Santa Teresa de Jesús, Años ochenta, De toros, Ruta de Miguel de Cervantes, Pisuerga, Colón, Universitaria y tantas otras como a cada persona le parezca.

Calle de las Huertas y otras sorpresas cercanas

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Cerca del polideportivo Miriam Blasco, campeona del mundo de Judo vallisoletana en los años noventa y de la Plaza de las Batallas, muy curiosa hay bastante que ver si se desvía uno de la ruta tradicional. Es cuestión de ver y andar por otras calles menos conocidas como San Quintín o la calle de Trafalgar. Los nombres de las calles recuerdan su pasado, muchas veces no tan lejano en el tiempo y es que todo va muy rápido ahora, no como antes.

Calle del Prado y otros sitios cercanos

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Junto a la más que recomendable de visitar iglesia de San Martín está la calle del Prado, que llega hasta las cercanías del Hospital Clínico Universitario. Su nombre da a entender lo que hubo en otros tiempos y que por desgracia o suerte ha desaparecido. La calle del Camarin de San Martín es estrecha pero nos retrotrae a los tiempos de la Reconquista, recordando ciudades como Toledo o Granada. Otras calles como la de la Facultad de Medicina, Juan de Mambrilla, Piedad o Marqués del Duero son dignas de mención y de obligada visita. Otra calle que es interesante es la de los Moros, habitada por musulmanes y judíos en la Edad Media y lugar de tapas y vinos hoy en día.