Godofredo de Berlichingen
El mercenario feroz de la mano de hierro luchó junto a M Maximiliano I contra los franceses, no con demasiada suerte, pero entonces era muy joven y continuó con su carrera militar en el Sacro Imperio, lo que le llevaría a perder una mano, que sustituyó oír una prótesis de hierro, auténtica obra de ingeniería del siglo XVI.
Hacia 1540, Carlos de Habsburgo le perdona y le invita a luchar en Viena contra los turcos, aunque pronto volvería al Sacro Imperio. Se necesitaban soldados experimentados para defenderse de los otomanos y el último caballero feudal era uno de los elegidos. Lo curioso es que llegó hasta los ochenta y dos años en un tiempo de violencia extrema y traiciones, inspirando al propio Goethe y al austríaco Wolfgang Amadeus Mozart, además de dar nombre a un grupo de militares alemanes en la, Segunda Guerra Mundial, actuando en el frente occidental y cuyo símbolo era la mano de hierro.
Carlos de Habsburgo fue pocos años rey de Castilla, reino al que perjudica mucho para cumplir sus sueños de dominio en una Europa marcada por las guerras, ajenas a los intereses castellanos. Nuestra guerra era otra.






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