El enano rumbero y el flautista de Hamelín




 El enano rumbero tenía gustos muy raros, hasta un poco indecentes, pero invirtió en sí mismo y su formación, por lo que consiguió lo que pretendía y se hizo de oro, dando un ejemplo, pero su tacañería le acabaría llevando por el mal camino, pidiendo ayuda al célebre pero pobre flautista de Hamelín para acabar con los ratones de su ciudad, que se reprodujeron rápidamente y llegaron a ser una plaga dañina y hasta peligrosa. El flautista cumplió con su parte, pero no se le pagó lo acordado, por lo que se llevó al enano a dar una vuelta por otra dimensión, lo que le llevará a pagar lo acordado y aprendió la lección para siempre. El orgullo exagerado no lleva a ninguna parte y eso lo sabe bien León de la Riva, derrotado en 2015 por las izquierdas de esta ciudad.

El enano rumbero se quedó soltero y se dice que tuvo una novia hace tiempo, pero se fue a otra comunidad autónoma no limítrofe con la nuestra, para trabajar en un instituto de educación secundaria. Le gustaba ver en la televisión Corrupción en Miami y soñar con los célebres policías.

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