Un país en la pantalla de cine
España y Portugal han gustado mucho a los directores de cine. Es curioso que Belle Epoque, sobre la Segunda República española, se rodó cerca de Lisboa. Eso es lo de menos. Ya se sabe que Soria podría ser Moscú o Almería, el Lejano Oeste o vete a saber qué, como la catedral de Gerona o los alrededores de la localidad burgalesa de Covarrubias, el pueblo de las mujeres más bellas de Castilla y León.
Valladolid y Orson Welles no formaban una mala pareja y de hecho, el carácter del estadounidense y sus acciones excéntricas, chocaban con la España franquista. Don Quijote fascinó al director, pero no pudo terminar su obra. Cervantes demostró su maestría en nuestra ciudad y su apellido ha pasado a la historia como un luchador del celebre Soul Calibur, obra maestra del creador de videojuegos japonés Namco. La vida de Don Miguel fue novelesca y Valladolid no podía faltar en ella, como Argel, Italia, Lepanto o Tomar. Don Quijote, si existiera, sería un personaje de barrio de la Zona Este de la ciudad o de otra parecida como León, no se puede saber.
La buena música y el cine están siempre intrínsecamente unidas y Karla podría haber aparecido en varias películas de Hollywood sin ningún problema, porque su espíritu y lo que transmite durará para siempre.
España es un país de cine y hay personajes esperpénticos como Guilarte y otros profesores de la universidad, o hasta León de la Riva.
Hasta pronto.



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