Oportunidades desaprovechadas
Hubo muchas oportunidades en el pasado pero no supe jugar bien las cartas y fui un cobarde y un miserable como siempre, que no luchó y fue derrotado un millón de veces cada día, además de perjudicar a otras personas.
No vi las oportunidades y ahora lo estoy pagando muy caro. Fueron tan numerosas como los miembros de una bandada de pájaros pero parecía tener los ojos vendados, como siempre.
Otros tuvieron éxito porque confiaron en sí mismos y yo sigo hundido en la miseria y en la depresión más absoluta. Nunca llegaré a aprender las reglas del juego. He hecho daño a otros con mu cobardía y fracasos continuos, pagándolo caro cada día y con una vergüenza verdadera e imborrable.
No todo está perdido y hay varias posiciones para poder vencer vencer y ser feliz. Pido perdón a quienes perjudiqué con mi terrible cobardía y actitudes pueriles. Cierta dejadez no lleva a ningún lugar. Hasta pronto.



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