No fui invitado a la fiesta de Blas
Es una fiesta ficticia en la que todo el mundo salía con unas cuentas copas de más. No fui invitado por torpe y por cobarde, pero tampoco me quejo porque me lo merecía, pero tampoco era para tanto. Estuvieron Rosa, Montse, Isabel y otras amigas que ni me mirarían. Cuéntame cómo fue y si conociste a nueva gente, ya que tú si que fuiste invitado y estuviste en ella. Supongo que la música era muy buena, la mejor para este tipo de eventos. Mientras siga siendo como soy no levantaré cabeza en la vida y lo seguiré pagando caro. Lo de la fiesta en cuestión no es más que un mero pretexto para justificar que no he estado a la altura y he fracasado en las obligaciones que me fueron encomendadas. En la fiesta nadie se acordó de mí. No me importa pero tampoco le importaba a nadie. No merezco la pena y yo soy el culpable, no me canso de repetirlo una vez más. Suerte y sed capaces de plantar cara a los problemas, a los monstruos, aunque os hagan daño, a pesar de que os duele. No hagáis lo que yo hice: correr y esconderme u os arrepentiréis un millón de veces. Hasta pronto y mucho valor.



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